Esta es una historia que tenía en mente hace muchos años: un pequeño cactus en el alféizar de la ventana, en un día de invierno, echando de menos el sol.
Al principio quería hacerlo en 3D usando Blender, pero entre el trabajo y el hecho de estar yo sola, nunca tuve tiempo. Entonces surgió la IA, y esperé a que ofreciera una forma decente de crear un cortometraje. Apareció Google Flow y, con él, una herramienta fantástica llamada «Storyboard Tool» que me permitió trabajar en mi historia desde el guion hasta la generación del vídeo.
Se trata de un experimento, así que generé todas las tomas utilizando la versión gratuita; esto implicaba tener que esperar al día siguiente para disponer de más créditos. Además, empleé lenguaje cinematográfico para indicar los movimientos de cámara y los tipos de plano que buscaba.
Tras generar todas las tomas, utilicé DaVinci Resolve para editar el cortometraje; no se trataba simplemente de colocar una toma tras otra, sino de seleccionar aquellas —o los fragmentos de ellas— que mejor ayudaban a narrar la historia. Diría que lo más difícil fue explicarle a la IA cómo quería que actuara el cactus, probando diferentes prompts y modelos. Algunos resultados fueron excelentes; otros, no tanto. La mayoría de los efectos de sonido venían incluidos en los vídeos generados, mientras que la música de fondo la descargué de mixkit.co.
Creé un nuevo canal de YouTube específicamente para animaciones creadas con IA.
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