En lo profundo del bosque, dentro de una vieja cabaña, un hombre recibe la visita de una huésped inesperada.
Es una historia que tenía guardada y a la que he dado vida utilizando Google Flow.
Aquí está la historia:
En lo profundo del bosque se alza una pequeña cabaña en ruinas. Allí vive un anciano, solo, sin familia ni amigos. Es una noche fría y húmeda, y él mantiene un fuego encendido en la chimenea para calentarse. Afuera, el viento susurra entre los árboles y parece que nada podría perturbar la paz, hasta que un ruido insólito rompe la serenidad de la noche.
Intrigado y sobresaltado, el anciano se acerca a la puerta para escuchar. Al principio no oye nada, pero al darse la vuelta percibe el leve sonido de un aleteo. Abre la puerta y no ve nada a primera vista, aunque el sonido peculiar persiste. Al bajar la mirada hacia una hoja, descubre una criatura diminuta, casi congelada. Con delicadeza, la recoge entre sus manos y la lleva al interior, colocándola cuidadosamente frente a la chimenea para que entre en calor y descanse. Agotado, el anciano se dirige a su pequeña cama para dormir.
El fuego de la chimenea ardía con fuerza cuando, de repente, una extraña bruma oscura apareció en su lugar. El anciano despertó y vio que aquella bruma oscura llenaba la cabaña; la niebla se acercaba, envolviéndolo casi por completo. Luchando por respirar, cayó al suelo, pero en ese instante apareció una luz resplandeciente que absorbió la bruma oscura. Cuando el anciano logró enfocar la vista, vio a un hada ante él; ella le sonrió en señal de gratitud por su bondad y se desvaneció, no sin antes restaurar la cabaña. Ya sin frío ni cansancio, el anciano permaneció en el umbral de la puerta, sonriendo mientras se despedía del hada.



